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centro educativo

¿Sabías que los proyectos solidarios también pueden llevarse a cabo en centros educativos? Colegios, centros de secundaria o de formación profesional pueden estar conectados con lugares tan remotos como un orfanato en Kenia, un pequeño barrio de Cuzco, en Perú, o un poblado a las mismas orillas del río Amazonas.   Esta es la experiencia transformadora que desde 2019 Tumaini ha tenido la oportunidad de desarrollar con el CIFP Ciudad de Zamora. Jóvenes de todas las edades han estado realizando actividades y eventos solidarios todo el año con el objetivo

Fernando con otra voluntaria en la escuelita de Perú.Sin calles masificadas. Sin turistas haciendo fotos por todas partes. ¡Hacer un viaje solidario fuera del periodo de verano cada vez es más habitual! Fernando Jiménez ha colaborado en la escuelita de Cusco entre noviembre y diciembre de 2018. Ha coincidido con varias personas voluntarias con las que tuvo “calidez desde el primer día” y le ha encantado su relación que tenía con los niños y niñas. ¿Cómo era el día a día en el proyecto?Los voluntarios

Silvia junto a una de las niñas de la escuela - taller de arte. ¿Cómo es un día cualquiera para una persona voluntaria en Perú? Silvia Lavado colaboró durante un mes tanto con los peques de Cusco como con los de Lamay. Nos cuenta con detalle las pequeñas aventuras cotidianas que se viven en el proyecto y nos confiesa qué le gustó más de la experiencia: “la pequeña familia en la que se convierten los voluntarios”.“Así viví un día cualquiera de agosto de 2017 en la escuela-taller de arte. El

Itziar con una de las niñas del proyecto.Itziar acaba de regresar de su primer voluntariado fuera de España y su experiencia se puede resumir en una sola palabra: “aprender”. Ha colaborado durante un mes con los niños y niñas más pequeños (los “wawachas”) de la escuelita solidaria de Cusco, Perú. Y le ha gustado tanto que ya está pensando en su siguiente viaje solidario.¿Por qué elegiste Perú?A la hora de elegir destino, no lo tenía nada claro. Dudaba entre Kenia, India, México, etc. Pero Almu de Tumaini me

Cuando Gerard decidió viajar a Perú para colaborar con la educación de niños y niñas con pocos recursos, no se imaginaba que iba a tardar tan poco en regresar. Su idea era hacer un viaje solidario de un mes. Vivió 30 días llenos de aventuras, actividades artísticas y, sobre todo, mucho diálogo entre peques, familiares y personas voluntarias. Cuando iba a regresar, le ofrecieron quedarse en el proyecto como coordinador. Y así lo hizo. Ahora, recién aterrizado en Cusco, nos cuenta cómo vivió la experiencia. Le deseamos mucha

Lucas acaba de vivir su primer viaje solidario en Perú con Tumaini. Tiene 18 años. La primera vez que nos vimos en Madrid, me contó que, antes de empezar la universidad, le apetecía colaborar en un proyecto social en otro país. Durante el viaje, podría pensar qué carrera estudiar y cómo quería orientar su vida.Me sorprendió su madurez y su entusiasmo por realizar un viaje solidario. Era muy joven, pero tenía muy claro que era el momento de colaborar y conocer una realidad distinta a la suya. Después de hablar

Ana estudia Turismo e Historia en la Universidad Juan Carlos I de Madrid y decidió hacer sus prácticas universitarias con nosotras en el centro educativo que apoyamos en Cusco. Desde allí nos cuenta su experiencia:"Todo comenzó a través de la plataforma de prácticas externas de mi universidad. Me acuerdo de aquella mañana en la que di al botón de “enviar mi solicitud de prácticas externas” y a un cuadradito que ponía Viajes Tumaini. No sabía todo lo que me esperaba.Recibí un email por parte de Almudena y Mónica

"Mi trabajo en la aldea comenzaba en la mañana, me despertaba temprano y me iba a la escuela. En el turno matutino teníamos alrededor de 15 niños, éramos 4 voluntarios.En uno de los talleres con varias niñas del centroPrimero ayudábamos con las tareas de la escuela o abríamos talleres de arte o juegos de mesa. Luego teníamos un tiempo de descanso y más tarde un círculo en el que hablamos de diferentes temas.Algunas de las actividades que hicimos por las mañanas fueron hacer piñatas, pintar, colorear en el piso,

Belén estuvo dos semanas en Cusco en las que pudo colaborar en los dos centros que tiene el proyecto con el que colaboramos. Aquí nos cuenta su experiencia:"Estuve dos semanas en la escuela de Cusco y una en la de Lamay. Ambas en el turno de tarde.En la primera parte ayudaba a los niños con las tareas de la escuela y en su defecto les hacía tutoría o refuerzo en algo que creyera que les vendría bien. En la segunda parte de la tarde, en la escuela de