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Orfanato y centro de acogida

Dicen que cuando te marchas de Kenia un pedacito de ti se queda allí, que una sensación de tristeza te acompaña dejando este lugar y que las sonrisas que ves se quedan grabadas en la retina de por vida.En un inicio, antes del viaje, te puede acompañar el miedo y la incertidumbre hacia lo desconocido, también un inesperado cúmulo de emociones desconocidas porque vamos a un lugar con una realidad totalmente distinta, con unas vivencias diferentes y con una forma de ver la vida muy diferente  a la

Elisa en el centro de acogida de Kenia. Fue la primera voluntaria internacional. Elisa ya conocía Kenia. Había hecho un viaje organizado en 2017. Le impactó tanto que, cuando estaba aterrizando en Madrid, se prometió a sí misma que volvería al año siguiente. Pero no regresó de turismo, sino con un viaje solidario, a través de Tumaini. Gracias al voluntariado ha conocido  “lo esencial, lo auténtico y lo impactante” del país, afirma. La experiencia ha sido tan bonita que dice que la repetiría “mil veces más y cada vez