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Víctor en Kenia: “es muy bonito sentirte abierto a esa experiencia”

Víctor en Kenia: “es muy bonito sentirte abierto a esa experiencia”

Víctor con los niños y niñas del orfanato de Kenia.
Víctor con los niños y niñas del centro de acogida en Mombasa

En julio, Víctor Martín dejó Granada para hacer un viaje solidario en Kenia. Fue una de las primeras personas en colaborar, a través de Tumaini, en el centro de acogida de niños y niñas de la calle en la costa de Mombasa. Participó en numerosas actividades de voluntariado junto a niños y niñas de la calle. En la mochila, trae de vuelta anécdotas inolvidables y, sobre todo, un montón de aprendizajes de los y las peques.

Cada día es diferente en el proyecto de Kenia donde colaboraste, ¿verdad?

¡Sí! Por ejemplo, llegamos cuando los niños y niñas estaban participando en un festival de música y danza tradicionales y los primeros días los dedicamos a acompañar al grupo y apoyarlo. Después, nuestro horario que iba cambiando cada día dependiendo de la actividad que te pidieran que hicieras.

Refuerzo escolar, actividades lúdicas, talleres... las actividades de voluntariado fueron muy variadas
Deberes, actividades lúdicas… las actividades de voluntariado fueron muy variadas.

¿Qué actividades realizaste?

El equipo del centro de acogida procuraba que pasaras por todas las áreas así que podías dar apoyo en la clase de los peques, jugar con ellos en su rato libre, acompañar a los «trabajadores sociales» al recorrido por diferentes áreas de la ciudad en busca de los niños que están en la calle, darles soporte entreteniendo a los jóvenes o charlar con los más grandes, darles de comer, dar clase de cocina, limpiar el comedor o ayudar a preparar la comida, planchar en el taller de costura, ayudar a mantener los espacios al aire libre del centro, huerto, jardines, clases de danza… No hay un día tipo, simplemente había que estar disponible y … ¡a currar!

"Lo mejor del viaje ha sido aprender a sumergirte en su mundo como uno más"
«Lo mejor del viaje ha sido aprender a sumergirte en su mundo como uno más».

¿Qué es lo que más te gustó de tu viaje solidario?

El aprendizaje. Aprendes constantemente con todos: niños, niñas, responsables, familias, compañeros y compañeras… Te sumerges en su mundo como uno más y aceptas su forma de vivir, de pensar, de expresarse…. Es muy bonito sentirte abierto a esa experiencia y sentir y aceptar, por qué no decirlo, los miedos y las dudas que a veces también te acompañan.

«Tener que volver a las 3 semanas fue como un jarro de agua fría».

¿Y lo que menos?

He pagado la novatada: ¡elegí un período de estancia de solo tres semanas! Cuando estás en ebullición es como echarte un jarro de agua fría. Ya lo sé para otra vez.

¿Nos puedes contar alguna anécdota que recuerdes con especial cariño?

Sí, ¡la anécdota de las galletas! Era domingo. Volvíamos de nuestro día libre en la playa y, al pasar por la puerta del proyecto camino de casa, entramos a saludar. Al momento estábamos rodeados por multitud de chicos y chicas que se colgaban de nosotros y nosotras, absolutamente alborotados y transmitiéndonos un cariño que desde luego a mí, me abrumaba. Alguno de ellos reparó en un paquete de galletas que llevaba en el bolsillo exterior de la mochila y me pidió que las repartiera. Yo, consciente de que el paquete estaba a medias y no habría para todos, le dije que no. ¡Pensaba que esto sería un problema! Enseguida se reunieron varios de ellos y me dijeron: Si no hay para todos, ¡dáselas a los más pequeños!

Se colocaron por tamaño (no sé si coincidía con la edad) y acepté su decisión. ¡Me pareció sabia y generosa! Repartí galletas hasta que se acabaron. No hubo ni un mal gesto, ni un lamento, ¡ni siquiera el primero de los que se quedó sin galleta! Se deshizo la fila y empezaron a jugar como si nada.

Solo Hussein, un niño de cuatro añitos, se me acercó con los ojos muy abiertos y migajas de galleta en la comisura de los labios, más feliz que una perdiz. Me miró con los ojos muy muy abiertos como diciendo: «ME HE COMIDO UNA GALLETA».

Quizás sea una tontería, pero a mí me hizo reflexionar y me dejó un buen rato con esa media sonrisilla y esa cara de tontorrón que se te queda cuando estás a gusto.

Víctor con dos nños del proyecto
Víctor con dos niños del proyecto.

Víctor Martín colaboró con el proyecto de Kenia del 27 de junio al 17 de julio de 2018.

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