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“Hemos olvidado que con cuatro cosas sencillas se puede ser feliz”

“Hemos olvidado que con cuatro cosas sencillas se puede ser feliz”

Foto de Belén junto a su hija Claudia y una de las niñas del proyecto
Belén con su hija Claudia, de 16 años, y una de las niñas del proyecto.

Hace siete años, Belén Conesa prometió a su sobrino un viaje solidario. En 2017, el sobri cumplió 15 años y Belén cumplió su promesa. Viajó junto a él y su hija de 16 al centro de rescate de niñas de Kenia. Aprendieron juntos que “con muy poco se puede ser feliz” y la experiencia les unió todavía más.

¿Por qué te decidiste a hacer un viaje solidario a Kenia? 

Porque era un regalo prometido a mi sobrino 7 años antes. Le había prometido que íbamos a hacer un viaje solidario juntos. Busqué entre las diferentes opciones, y el viaje solidario a Kenia de Tumaini me pareció especialmente atractivo para ir con dos adolescentes. Viajé con mi hija Claudia de 16 años y con mi sobrino Carlos, de 15.

¿Es cierto que compartir un viaje solidario une?

Creo que une más, si ya de por si estás unido. Si no, no.

Imagen de Belén, su sobrino Carlos y su hija Claudia
Belén, su sobrino Carlos y su hija Claudia. Viaje solidario en familia 🙂

El día a día en Kenia es muy diferente al de España. ¿Qué es lo que más te sorprendió de la forma de vivir de allí?

Allí la vida es muy sencilla y muy parecida cada día. Me sorprendió precisamente eso: cómo hemos olvidado que con cuatro cosas sencillas se puede ser feliz.

¿Cómo fue tu relación con las niñas del proyecto?

Mi fue muy cercana con algunas de las niñas más pequeñas, a las que llegué a querer muchísimo. Con el resto no logré conectar tanto. Hablan Swahili entre ellas, la mayoría son adolescentes y están acostumbradas a tratar con muchos voluntarios y voluntarias que vienen y van… Por un lado son muy amables pero por otro no desarrollan una intimidad con nadie.

Belén con algunas de las niñas y voluntarios y voluntarias del centro.
Belén con algunas de las niñas y voluntarios y voluntarias del centro.

¿Hay alguna historia de alguna niña que te impactara o sorprendiera en especial?

Recuerdo la de uno de los niños. Sodomizado por su padre, destrozado de cintura para abajo y con muchísimas operaciones financiadas por crowdfunding para tener una vida digna. Terrible.

¿Qué es lo que más te gustó de tu experiencia?

La gente. ¡Con el resto de voluntarios y voluntarias tuvimos una relación muy buena! Excepto con una de ellas, que no acababa de adaptarse al proyecto.

Turismo, aventura y solidaridad se unieron en el viaje de Belén a Kenia
Turismo, aventura y solidaridad se unieron en el viaje de Belén a Kenia.

¿Aprovechaste el viaje para hacer turismo?

¡Sí! Fuimos al Masai Mara, una reserva natural donde viven especies como leones, rinocerontes, hipopótamos, elefantes, cebras…, ¡fue fantástico!. También visitamos Nairobi, la capital, y el suburbio de Karen. Y lo más sorprendente, ¡el lago!

¿Qué le aconsejarías a una persona que está a punto de viajar? 

Debe tener claro que los voluntarios y voluntarias no son realmente indispensables. Lo que más necesita el proyecto es financiación para seguir adelante. Y en eso, las personas que colaboramos en el proyecto también colaboramos.

Además, le diría que debe armarse de entereza mental para adaptarse a un lugar mucho más modesto que España. Y no me refiero al proyecto, sino a las ciudades y pueblos que visitas. También tiene que viajar con alegría para dejarse llevar por todo lo que va ocurriendo. Para, de esa manera, disfrutar y dar lo mejor a gente que es simplemente buena y a la que la más mínima cosa le hace feliz.

Claudia y Carlos en Kenia. El viaje fue un aprendizaje para ellos.

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