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Claudia en Kenia: “Nunca olvidaré cómo con tan poco se puede hacer tanto”

Claudia en Kenia: “Nunca olvidaré cómo con tan poco se puede hacer tanto”

Claudia durante su viaje solidario a Kenia

 

Desde el primer momento, Claudia entendió en qué consiste un viaje solidario: “es una experiencia personal impagable” donde quien más se beneficia es la persona que viaja. Colaboró 15 días en el centro de acogida de niños y niñas de la calle en Kenia. Como enfermera, pudo curar a algunos niños. “Solo por eso ya ha valido la pena”.

 

¿Cómo fue tu llegada en la ONG?

La acogida fue súper buena, nos explicaron el proyecto, nos entregaron un dossier con información, nos presentaron al personal y nos enseñaron el centro. El segundo día nos entregaron un horario que incluía las actividades en las que íbamos a participar de lunes a viernes, ¡bastante variadas! Incluían: preparar las comidas, ayudar en los estudios a las estudiantes de secundaria, deportes, etc. También había salidas a la zona de vertederos. La verdad es el cumplimiento del horario fue bastante flexible en mi caso, por lo que pude participar en las actividades que más me interesaban sin ningún problema.

Claudia durante el proyecto de Kenia.

 

Cuéntanos cómo era un día normal durante tu voluntariado

Por las mañanas llegábamos a las 9 h, y, nada más entrar por la puerta, muchos niños y niñas venían a recibirte con un abrazo, ¡una maravilla empezar así el día! Después nos incorporábamos a la actividad planificada, e intercalábamos estas actividades con tiempo libre que aprovechábamos para jugar con los niños o hablar con el personal del centro.

Los días de salida al vertedero variaban. Solíamos montarnos a un bus, ir al supermercado a comprar pan y leche y recoger  a los niños y sus madres. Allí jugábamos con ellos y les dábamos la comida. En mi caso, como enfermera, también curé las heridas de aquellos que lo necesitaban, con el botiquín que llevan siempre en el autobús.

¿Alguna anécdota que recuerdes con especial cariño?

Me gustaba entrar en las clases de cocina, donde aprendí algunas recetas tradicionales. Un día nos ofrecimos a enseñarles a hacer gazpacho, ¡y fue bastante gracioso observar las caras de las chicas al ver qué ingredientes utilizábamos y cómo lo preparábamos!

Nunca olvidaré cuando curé heridas en el vertedero. ¡Cómo con tan poco se puede hacer tanto! Me sorprendió lo mucho que te agradecen algo que para nosotros es simple y cotidiano. Solo por eso, ¡el viaje ha valido la pena! Empecé con un grupo de niños pequeños, que se multiplicó por tres a medida que iba avanzando. Pol, el conductor del autobús, encargado de curar las heridas normalmente, prestaba mucha atención, y mostraba mucha disposición para aprender a hacerlo. Me llamó la atención que no dispusiese de nociones básicas para ello. Con la ayuda de otras voluntarias (Isaura, María José y yo), reordenamos el botiquín, e hicimos un documento con pasos básicos para la cura de heridas. Le gustó tanto que en el mismo momento fue al pueblo a plastificarlo para poder llevarlo encima. Es de lo más gratificante que he vivido en mis 12 años como enfermera.

Claudia coincidió con otras personas voluntarias en el proyecto
Claudia coincidió con otras personas voluntarias en el proyecto.

 

¿Qué es lo que más te gustó del viaje solidario?

Poder estar en contacto con otra cultura, y aprender tanto de ellos. El calor de los niños y de todo el personal del centro, desde el momento en el que llegas te sientes como en casa. El acompañamiento en todo momento desde la organización tanto de aquí como allí. Mi miedo al ir sola, era sentirme desprotegida, y no ha ocurrido en ningún momento.

Yo, además, tuve mucha suerte, porque coincidí en la casa con dos compañeras excepcionales, hicimos buenas migas desde el primer día, y no hemos tenido ni un solo problema. Me traigo además de la experiencia a dos buenas amigas.

¿Y lo que menos?

Para mí, el viaje cumplió totalmente mis expectativas. Comprendí desde el primer momento que en Kenia la forma de trabajo es más flexible y los horarios un poco laxos. Eso incomoda a algunas personas, pero para mí no supuso ningún problema. Al contrario, con el estilo de vida que tenemos aquí, ¡hasta se agradece!

Durante el voluntariado, también se visitaba a niños/as de la calle
Durante el voluntariado, también se visitaba a niños/as de la calle.

 

¿Qué aconsejarías a una persona que va a viajar al proyecto?

Es importante que las personas entiendan que un viaje solidario consiste en viajar de forma distinta, responsable y solidaria. Probablemente al que más ayudes sea a ti mismo/a, regalándote una experiencia que te aportará un gran crecimiento personal. Lo que nos vamos a llevar es una experiencia personal impagable. Desde luego que son viajes que cambian la vida, porque no visitas el país como si de un escaparate se tratase, sino que nos incorporamos a su cultura y sus gentes, vemos sus realidades, las agradables y aquellas más duras e injustas. ¡En ambos casos es un privilegio!

Claudia colaboró en el centro de acogida de niños y niñas de la calle del 1 al 15 de agosto de 2019.

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