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“No esperaba encariñarme tanto con los niños y niñas”

“No esperaba encariñarme tanto con los niños y niñas”

Lucas con los niños y niñas del proyecto.
Este verano, Lucas no ha visitado una gran ciudad europea, ni ha hecho un viaje de sol y playa al Caribe. Su plan ha sido diferente: ha pasado varias semanas en Bali ayudando a niños y niñas en su educación. Y el contacto con los menores ha sido tan cercano que ya se está planteando repetir. 

¿Cómo era tu día a día en la ONG de Bali?
Nos levantábamos temprano y a las 8:30 h. desayunábamos. A continuación, tenía la mañana libre para hacer turismo o ayudar en el centro. A las 12 h. comíamos y empezaban a venir los niños y niñas. Entonces, ¡llegaba el momento de las clases! Duraban hasta las 16 h. La cena era a las 18 h. y, a partir de esa hora, teníamos un rato libre para jugar. 

¿Cómo son los niños y niñas del proyecto?
Tienen de 6 a 17 años y la gran mayoría pone mucho interés en aprender. Tienen mucha facilidad para aprender inglés, y con el interés que ponían, no es raro encontrarse a un niño de 8 o 9 años que mantiene contigo una conversación. ¡Además, lo que más les gusta era hacer juegos! Son todos muy cariñosos… ¡un día hasta me regalaron unas pulseras! 

Voluntarios y jóvenes del proyecto en el entorno natural de Bali
¿Qué te impactó más de sus historias?
Que algunos niños y niñas tienen problemas de salud que en España se solucionarían con una intervención no muy complicada. Allí, en cambio, tienen que vivir con ellos de por vida ya que supongo que la atención sanitaria o las medicinas no son gratuitas. 

¿Cómo te llevaste con ellos?
Mi relación con los niños y niñas fue muy buena, tanto con los pequeños como con los mayores. ¡No esperaba encariñarme tanto con ellos! Hasta el punto de que me estoy planteando volver el año que viene y además apoyo económicamente a dos niñas con sus estudios. Los más pequeños me hicieron regalos y siempre me llamaban por donde fuera, y eso me hacía sentirme querido.

Jóvenes muy atentos en una de las clases en el proyecto. 

¿Alguna anécdota o momento que recuerdes con cariño?
Uno de los chicos mayores me invitó un día a una ceremonia hindú, y pasé el día con él y su familia visitando templos para rezar y hacer las ofrendas. También me llevaron otro dia a ver cascadas. La gente de allí, especialmente los niños y niñas, es lo que más me ha gustado de mi viaje. 

¿Cómo fue tu relación con el resto de voluntarios y voluntarias?
Ha habido de todo. La primera quincena estuvo Borja y con él todo fenomenal, ¡íbamos juntos a todo! En la segunda quincena, estuve más tiempo con Nicole y Shendy, las coordinadoras del proyecto. ¡Nicole es super buena! 

El intercambio cultural es una de las experiencias más graficantes.
¿Hay algo que mejorarías en el proyecto?
Desde mi punto de vista, hacer un voluntariado durante un periodo de 15 días me parece poco tiempo para llegar a conocer a los niños y niñas y la gente del proyecto. 

¿Algún consejo que darías a las personas que van a viajar?
Tienen que ser conscientes de que el proyecto está en medio de la selva y que hay toda clase de bichos. Si se van concienciados y sabiendo a lo que van, ¡se lo pasarán bien!
Los juegos es la actividad favorita de los jóvenes. 

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