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Escribir un libro, plantar un árbol y tener un… ¡viaje solidario!

Escribir un libro, plantar un árbol y tener un… ¡viaje solidario!

Jose con el resto de voluntarios y voluntarias.

Jose Aparici sabe cómo es la increíble experiencia de vivir “en medio de la jungla”. Hizo voluntariado durante varias semanas en Nusa Penida, una de las islas más desconocidas de Bali. Combinó el trabajo en las playas y el huerto con clases de inglés y también aprovechó para recorrer la isla en moto. Lo entrevistamos para conocer más a fondo su aventura.

¿Por qué elegiste Bali y en concreto Nusa Penida para tu viaje solidario? 

Siempre me ha atraído Asia y la naturaleza. Creo que es muy importante que no se pierda la esencia de los lugares por culpa de la invasión turística. Por eso me encantó este lugar.

¿Tuviste miedos a la hora de hacer tu viaje solidario? ¿Cómo los superaste?

La verdad es que no tuve miedos. Soy una persona bastante positiva y temer lo que no se conoce de primera mano no tiene sentido. Y ahora que lo conozco, no hubiera tenido razón de ser ningún miedo.

¿Cómo preparaste tu viaje?

Buscando los vuelos por mi cuenta y siguiendo las recomendaciones de Tumaini para la maleta. ¡Y con mucha ilusión!

Los voluntarios españoles dieron clases de inglés a los más pequeños. 

¿Cómo fue la llegada al proyecto y qué es lo que más te sorprendió?

Con mucho jet lag diluido por la ilusión. Me sorprendió la alegría que tenía la gente local… Es una alegría que se contagia.

El proyecto se encuentra en un entorno increíble, ¿lo podrías describir?

El centro se encuentra casi, por así decirlo, en medio de la jungla. Habían varias cabañas para compartir y una habitación común con 7 camas donde yo dormí. Todas con mosquiteras. Lo que más me gustó fue que estabas en contacto con la naturaleza simplemente con poner un pie fuera de la habitación. La zona del comedor tiene unas mesas súper originales de cortes de troncos enormes, de una pieza. ¡Ah! Y a parte del gallo, ¡no paras de oír gekos! Que no sabía lo que eran hasta llegar a Bali. Son una especie de lagartos que hacen ese sonido… ¡Gue koo!

Jose trabajó en el huerto, en la playa y en las clases de inglés.

¿Qué tareas realizaste en el proyecto?

Arreglamos el camino al centro, limpiamos playas, trabajamos en el huerto y reciclamos botellas para hacer unos maceteros verticales. Y dos veces a la semana dábamos clases de inglés.

¿Coincidiste con otros voluntarios? ¿Cuál fue tu relación con ellos/ellas?

Si, coincidí con estadounidenses, ingleses, españoles y un francés. Todos más jóvenes que yo y muy buena gente.

¿Qué tal las personas balinesas que has conocido? 

La gente, como ya he dicho, era muy alegre. No llegué a intimar tanto como para conocer ninguna historia personal, pero viendo su sonrisa perenne, ¡sus vidas son felices!

¿Qué has aprendido de la cultura balinesa y su forma de vivir?

Son más religiosos de lo que me pensaba, tienen una gastronomía bastante escasa aunque muy sabrosa. Lo que me sorprendió fue que, al igual que en México, ¡son muy populares las peleas de gallos!

Jose aprovechó su viaje para recorrer la isla en moto.

Aprovechaste tu viaje para hacer turismo? Qué visitaste? 

Recorrí entra la isla de Nusa Penida en moto. El sur de la isla es un auténtico paraíso de acantilados y calas muy poco visitadas. Increíbles. También estuve una noche en Ubud, en Bali Bali, y me gustó mucho el ambiente bohemio ¡y el monkey forest (reserva natural conocida por el grupo de monos que la habita)!

¿Cómo animarías a otras personas a participar en un viaje solidario?

Siempre dicen que en la vida hay que escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo… Después de vivir esta experiencia, es obvio que el que acuñó esta expresión no participó en un viaje solidario. Algo para no perderse. Además, ¡llevaré a mis peques cuando sean más grandes!

Probando el agua de coco en la playa. 

Jose Aparici viajó al proyecto medioambiental de Nusa Penida en julio de 2017.

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