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Experiencia de María en Bolivia: Cómo la equinoterapia proporciona felicidad y beneficios a niñxs con discapacidad

Experiencia de María en Bolivia: Cómo la equinoterapia proporciona felicidad y beneficios a niñxs con discapacidad

En mi día a día ayudaba con las sesiones de equinoterapia para los niños con alguna discapacidad, realizaba tareas de cuidado de los caballos y actividades con los niños en el tiempo que no estaban montando. Lo que más me ha gustado ha sido ver la relación que se creaba entre el niño y el caballo, la felicidad y los beneficios que les proporcionaba la equinoterapia. Ha sido una experiencia genial y muy enriquecedora. 

María con una de las niñas del centro


Las sesiones de equinoterapia, dependiendo del perfil del niño se realizaban de una manera u otra. Lo primero, cuando llegaba un niño nuevo, era conocer su caso y que el niño conociera al caballo para perderle el miedo y coger confianza. Hasta que el niño no se sentía seguro no montaba en el caballo. Había algunos que el segundo día ya estaban montando y otros que tardaban un poquito más.

Una vez se creaba ese clima de confianza el niño montaba en el caballo. Lo más importante es que estuviera bien colocado para que sus movimientos fueran beneficiosos para él, que se sintiera a gusto y disfrutara de la experiencia. 

Es importante crear confianza entre el niño y el caballo


Dependiendo del aspecto a estimular realizábamos unas actividades u otras:

Funciones motrices: teníamos que estar pendientes de que la posición del niño fuera adecuada y que su espalda estuviera lo más recta posible. En estos casos el movimiento del caballo hace que el cuerpo del niño se mueva como si estuviera andando y provoca que su cuerpo no se olvide que tiene esa función. Estimula de esta forma sus funciones motrices.

También realizábamos ejercicios de brazos y piernas, eso hacía que se estimulara tanto el cerebro como las partes del cuerpo porque requería concentración.

El habla: mientras algunos montaban, con otros niños con problemas de lenguaje, usábamos unas fichas. Las más usadas eran las de animales, con ellas decíamos la palabra del animal y su sonido. Ellos tenían que repetir, y aunque no lo hicieran el hecho de escucharlo les era beneficioso.

Niños ciegos: Ellos dirigían al caballo con sus riendas y nosotros íbamos de apoyo para guiarles señalando con nuestra voz izquierda, derecha o alto (para parar al caballo). También realizaban ejercicios encima del caballo de brazo y piernas. Es algo que se hace en equitación también.

Todos empiezan con actividades más simples y poco a poco van avanzando con actividades cada vez más difíciles.

Además de los beneficios físicos, son muy importantes los beneficios a nivel emocional. Los niños crean un vínculo muy bonito con el caballo, se ponen muy contentos al verlos, encima del caballo se sienten relajados y se divierten. También se trata de inculcarles amor y respeto por los animales en general, les dan comida al terminar la sesión y eso hace que sientan que lo están cuidando y es muy beneficioso para ellos.

Había momentos en los que los niños debían esperar su turno para montar, y en esos casos alguno de los voluntarios nos quedábamos con ellos haciendo actividades de juegos, de escritura, de lenguaje,etc… según lo que necesitara cada uno.

En el proyecto me he sentido muy bien, desde el principio me han explicado el funcionamiento del centro y mis tareas a realizar. Hemos trabajado todos de manera coordinada y el ambiente ha sido genial. 


María, viajera de Tumaini en el proyecto de equinoterapia (Bolivia), octubre y noviembre 2015


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